LA ALIMENTACIÓN DEL GATO (Parte I)

por Dic 9, 2016Alimentación2 Comentarios

La alimentación del Gato es un tema que a todos los dueños de felinos nos preocupa, pues es la base de la propia salud del animal y de su propio bienestar.

Al igual que ocurre en los humanos, no toda la comida que existe para los pequeños felinos es idónea ni le aporta los nutrientes y vitaminas necesarias para su completo desarrollo.

En este post te ayudaremos a elegir un buen pienso según las necesidades del animal y su edad.

Lo primero que hay que decir es que un gato es un animal carnívoro. Es decir, como cualquier felino salvaje come carne.

Esto lo indico por aquellos piensos que no llevan ingredientes de procedencia animal o bien aquellos que llevan ingredientes de procedencia vegetal.

Cuando elegimos un alimento para nuestros gatos, tenemos que tener en cuenta muchas cosas. Hay que entender que ningún alimento cumplirá todas nuestras expectativas.

Muchas personas eligen la alimentación del gato según su edad, si está castrado, obeso, si tiene necesidades especiales.

Otros en cambio la eligen según su precio o bien mediante publicidad o algún anuncio visto en televisión.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de elegirlo?

Hay que tener en cuenta que la elección de un alimento debe basarse en un equilibrio entre todo lo que necesita el animal, principalmente que el alimento sea de calidad, que le siente bien y que le guste.

Esto último sabemos que es complicado, pues todos conocemos lo sibaritas que son los gatos.

Pero que un pienso le guste demasiado tampoco es del todo bueno, podría comerlo sin medida y engordar, provocarle malestar o que si llega el día que queramos cambiarlo, nos sea mucho más difícil hacerlo.

A menudo, los alimentos que más gustan a los gatos son, precisamente, los de peor calidad, y eso se debe a que llevan aditivos que los convierten en dependientes de ese alimento.

Por lo tanto, lo esencial para elegir un buen pienso es ver la calidad del mismo, y con ello nos referimos a los ingredientes y su procedencia.

Conocer la calidad de un pienso o una comida húmeda en sí, es algo en lo que tienes que estar bastante informado, y todo esto empieza por saber leer e interpretar las etiquetas de cada producto.

Como ocurre en cualquier producto, los que son para gatos tienen colores muy llamativos que intentan captar nuestra atención con sus envases y anuncios.

Normalmente la imagen que sale es la de un gato sanísimo, con un pelo brillante y una felicidad extrema por haber comido esa comida. Falso.

Además de los eslóganes que te especifican que “es carne cien por cien real”, “desarrollado por veterinarios” y demás barbaridades que a la hora de la verdad nada tiene que ver.

Tenéis que mirar los ingredientes y no quedaros con la “portada”. Es ahí donde realmente comprobaréis la calidad de del mismo.

Un vistazo al análisis del producto te dirá los porcentajes de proteína, grasa, hidratos, taurina, calcio, fósforo, magnesio, fibra, además de la ceniza bruta.

Muchos piensos o latas omiten el porcentaje de hidratos de carbono, porque saben que no son una fuente de energía recomendable para los gatos si están en exceso, son un relleno “barato” del alimento.

No pasa nada porque si el resto de porcentajes aparece, podrás hacerte una idea de los hidratos que lleva haciendo un pequeño cálculo.

Las proteínas

Ya hemos dicho que el gato es un animal carnívoro, con lo que el alimento que ingiera debe tener un porcentaje alto de proteínas. Es decir, de todos los porcentajes, ha de ser el más elevado.

Lo más recomendable es que en un gato adulto tome un mínimo de 25%, los gatitos y gatas que estén en fase de embarazo o lactancia, un mínimo de 30%.

Si tienes un gato que tiene acceso al exterior, la cantidad de proteínas en el alimento puede ser mayor, ya que también su gasto de energía lo es.

Ojo con el porcentaje excesivamente alto si lo que tenéis son gatos que no salen de casa, están castrados o son sedentarios, ya que el porcentaje tan alto puede provocar que engorden.

También es muy importante el origen de la proteína, ya que si un pienso tiene un porcentaje alto pero su procedencia es de mala calidad, estaríamos haciéndole daño a nuestro gato.

La taurina

MUY importante es fijarse también en el tanto por cien de taurina que lleva el producto para la alimentación del gato.

La cantidad de taurina que un gato necesita dependerá de muchos factores (salud, si sale al exterior o no…)

Pero si hablamos generalmente, el alimento debe llevar al menos 1000 mg de taurina por kilo de peso del animal.

¿Por qué es tan importante? Los humanos, al igual que los perros, producimos taurina de manera natural. Pero el cuerpo de los gatos NO la produce.

En la naturaleza los felinos obtienen esa taurina de las propias presas que cazan. No así una vez viven con nosotros en casa.

En el organismo de los gatos, la taurina sirve por ejemplo para que sus músculos crezcan correctamente y para que sus células también lo hagan.

Si tu gato no consume suficiente taurina, podría producirle daños como ceguera, trastorno del sistema nervioso e incluso enfermedades cardíacas.

Los Hidratos de carbono (Las Grasas)

Como en las proteínas, hay grasas de mejor y peor calidad. Pero un pienso de calidad debe tener entre un 15-20% de grasas, algo menos si son especiales para gatos castrados u obesos.

Los piensos de buena calidad suelen incluir información de los ácidos grasos omega 3 y omega 6: lo mejor es que el omega 6 sea cinco veces mayor que el omega 3..

Los minerales

De todos los minerales hay que fijarse en estos tres minerales, que debe ser similar a calcio 1,3: fósforo 1: magnesio 0,6.

El porcentaje de calcio ha de ser más de 1% (algo mayor para gatitos), algo menos de fósforo y el magnesio el que menos, teniendo que ser siempre menos de 0,3% de magnesio y mejor si baja del 0,1 %.

Las cenizas son la parte que queda después de quemar el pienso, es decir, el conjunto de minerales. Por tanto todos los alimentos contendrán cenizas, pero un exceso es perjudicial. Lo mejor es que baje del 10%.

La fibra no es muy importante en el metabolismo de los gatos, aunque sí es cierto que hay gatos que si el alimento no lleva fibra, se estriñen.

Si por el contrario lleva demasiada pasará lo mismo, pues la fibra necesita de bastante agua ingerida para mover el transito intestinal y los gatos no son muy amigos de beber mucha agua, con lo que el exceso podría estreñirles también.

 

Autora: Henar García